
¿Sabías que el miedo a hablar en público (glosofobia) es uno de los temores más comunes en el mundo profesional? A menudo, tenemos grandes ideas y proyectos valiosos, pero se quedan estancados porque nos aterra tomar el micrófono o encender la cámara.
Si sientes que los nervios te traicionan, te tiembla la voz o se te “borra” la mente, déjame decirte algo: no estás solo y tiene solución. Aquí te comparto 3 claves que enseño en mis consultorías para transformar ese miedo en poder.
1. La preparación mata la ansiedad
El miedo suele venir de la incertidumbre: “¿Y si me equivoco?”, “¿Y si no sé qué decir?”. La mejor defensa es conocer tu tema a fondo. No intentes memorizar cada palabra; mejor estructura tu discurso en puntos clave (inicio, desarrollo y cierre). Cuando sabes de qué hablas, tu cerebro se relaja.
2. Cambia el foco: No se trata de ti, se trata de ellos
El error número uno es pensar: “¿Cómo me veo?”, “¿Me estarán juzgando?”. Cambia el enfoque hacia tu audiencia. Tu misión es entregarles un mensaje, un regalo, una solución. Cuando te concentras en servir al público en lugar de en lucirte, la presión disminuye drásticamente.
3. Domina tu respiración
Antes de salir a escena (o de empezar el Live en Instagram), tómate un minuto. Respira profundo por la nariz, inflando el abdomen, y suelta el aire lentamente. Esto envía una señal a tu sistema nervioso de que “no hay peligro”, bajando las pulsaciones y dándote control sobre tu voz.
💡 ¿Listo para dominar el escenario?
No permitas que el miedo silencie tu talento. Si quieres profundizar en estas técnicas y recibir feedback personalizado, agenda hoy mismo una Consultoría de Oratoria. Juntos puliremos tu estilo para que comuniques con seguridad e impacto.
